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La cocina es una suma de silencios.
O al menos lo puede ser.
A pesar de las corridas, los apuros, los minutos que parecen no alcanzar, al final, al día siguiente, el motor que nos impulsa es aquel silencio individual que nos acompaña cada vez que inclinamos el cuchillo o encendemos un fuego. Porque para querer vivir dentro de este ambito de cacerolas y calores, debemos ser felices, si no, nos convertimos en técnicos.
Lo que nos hace crecer es el reconocimiento de ese sonido calmo que nos aisla en alegrías hasta en los momentos más difíciles.
Agustina, al decir que intentas que la empresa no modifique tu sentir de cocinera, estas reconociendo que has encontrado esa bella voz del silencio.
Porque desde el momento en que la reconoces, la cuidarás. Y ese silencio es el que te permite transmitirle y enseñarle a la gente que te rodea.
Después de tantos años me alegra sentir y saber que sos una cocinera de pasiones!
Francis Mallmann
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